domingo, 26 de mayo de 2013

Argumentación- Anthony Weston



¿Qué es argumentar?


Definiciones de argumento y de argumentación

“Lo que podemos decir en una primera instancia que la argumentación es la acción de dar argumentos. Pero ¿qué es un argumento? En un sentido amplio, un argumento es una afirmación asentada en una razón o motivo. Es decir, dar un argumento es justificar, fundamentar, por qué sostenemos lo que sostenemos, apoyar nuestras opiniones en razones.” (Irving M. Copi Introducción a la lógica)
“Una argumentación consiste en una o más razones que se ofrecen para fundamentar una afirmación con el objetivo de convencer a alguien de ella o al menos de justificar su aceptabilidad. Esto significa que una persona que argumenta no expresa simplemente lo que piensa sino que además lo respalda y busca a través de ello producir un efecto en el interlocutor.”  (Cómo hacer cosas con razones. Raquel Guinovart).



Libro de Anthony Weston en pdf .  "Las claves de la argumentación" :


https://www.google.com.uy/search?q=Anthony+Weston+en+pdf+.+%22Las+claves+de+la+argumentaci%C3%B3n%22+&client=ubuntu&channel=cs&aq=f&oq=Anthony+Weston+en+pdf+.+%22Las+claves+de+la+argumentaci%C3%B3n%22+&aqs=chrome.0.57j62l3.14115&sourceid=chrome&ie=UTF-8



Una presentación de un alumno en base al libro anterior

http://es.slideshare.net/JoelGarciaRivero/argumentacin-filosfica



martes, 21 de mayo de 2013

Empirismo: Critica de Hume a la idea de causalidad


David Hume,Investigación sobre el conocimiento humano, Sección 7, parte 2.


Parece, entonces, que esta idea de una conexión necesaria entre eventos surge de una pluralidad de casos similares en los que se da la constante conjunción de éstos; y que no puede esta idea sugerirla jamás ninguno de los casos aislados, por más que se le considere bajo toda posible luz y desde todo posible punto de vista. Pero nada diferente hay en un número de casos de lo que hay en cualquier caso singular al que se supone exactamente similar; excepto, sólo, que, después de una repetición de casos similares, la mente se ve llevada por el hábito, con motivo de la aparición de un evento, a esperar a su usual acompañante y a creer que existirá.”



Lo siguiente extraído de: www.e-torredebabel.com

1.Ideas y estructura argumentativa del texto Hume critica el principio de causalidad: se señalan las ideas principales.
La idea principal es la crítica al principio de causalidad; concretamente, a la idea de conexión necesaria entre causa y efecto. El principio de causalidad establece que todo efecto lo es de una causa anterior que lo produce; por lo tanto, hay una conexión necesaria entre causa y efecto; es decir, que no puede no darse. Hume señala que no hay conexión necesaria entre un hecho (evento) y otro, simplemente la idea surge de la repetición de casos similares. Es el hábito o la costumbre (creencia) la que nos lleva a creer en una conexión necesaria entre un hecho y otro. Para justificar su afirmación nos hace ver cómo si sólo se tiene en cuenta un caso nunca surgiría la idea de conexión necesaria, la idea surge ante multitud de casos en los que un hecho ha sucedido a otro. Pero, en multitud de casos no hay nada más que en uno singular. Por lo tanto, no hay conexión real y necesaria entre causa y efecto; simplemente constatamos que después de un hecho siempre le ha sucedido el otro y es el hábito el que no nos hace creer que tras un hecho sucederá el otro.
Lo único que podemos afirmar con certeza es que hemos observado una sucesión constante entre un fenómeno y otro (siempre que llueve, me mojo; siempre que arrimo la mano al fuego más de la cuenta, me quemo). Esa sucesión constante quiere decir que siempre que sucedía el primer hecho, sucedía el segundo; que uno venía detrás del otro. Lo que hemos observado es esa sucesión pero nunca una relación necesaria entre una cosa y otra. Gracias a esas regularidades que aparecen en secuencias espacio-temporales y, por la ley de asociación, la presencia de una de esas ideas, suscita en la mente la idea de la otra.
Para Hume la universalidad y la necesidad sólo cabe en las ciencias formales, en las relaciones entre ideas. Las ciencias empíricas sólo pueden aspirar a la probabilidad. 

lunes, 20 de mayo de 2013

Empirismo de Hume


Investigación sobre el entendimiento humano 
David Hume 


Sección 2: El origen de las ideas
Todos admitirán libremente que las percepciones de la mente cuando un hombre
•siente el dolor de un calor excesivo o el placer de una calidez moderada son
considerablemente diferentes de lo que siente cuando más tarde •se acuerda de la
sensación, o cuando antes •la anticipa en su imaginación. La memoria y la imaginación
pueden imitar o copiar las percepciones de los sentidos, pero no pueden crear una
percepción que tenga tanta fuerza y vivacidad como aquella que están copiando. Incluso
cuando operan con el máximo vigor, lo más que diremos es que representan su objeto tan vivazmente que casi podríamos decir que lo podemos sentir o ver. Exceptuando los casos en los que la mente está alterada por la locura o una enfermedad, la memoria y la imaginación jamás pueden crear percepciones de forma tan vivaz tal que dichas percepciones sean indistinguibles de aquellas que estamos viendo o sintiendo. El
pensamiento más vivaz sigue siendo más apagado que la más burda sensación. Una distinción similar corre a lo largo de las otras percepciones de la mente. Un verdadero ataque de •enojo es muy diferente del mero pensamiento sobre la misma emoción. Si se me dice que alguien está •enamorado, comprendo el significado de esto y me formo una concepción correcta del estado en el que esa persona se encuentra; ¡pero jamás confundiría esa concepción con el torbellino de estar de hecho enamorado! Cuando recordamos nuestras sensaciones y sentimientos pasados, nuestro pensamiento es un espejo fidedigno que copia sus objetos fielmente; pero esto lo hace en colores que son más débiles y más deslavados que aquellos con los que se vestían nuestras percepciones originales. Para poder distinguir entre las unos y las otras no se necesita ni pensamiento muy cuidadoso ni habilidad filosófica.
Así es que podemos dividir las percepciones de la mente en dos clases, con base en
los distintos grados de su fuerza y vivacidad. Las menos fuertes y vivaces son comúnmente llamados ‘pensamientos’ o ‘ideas’. Las otras no tienen un nombre específico en nuestra lengua o en la mayoría de las otras, presumiblemente porque no se necesita de un término general para ellas salvo cuando se está haciendo filosofía. Permitámonos, pues, la libertad de llamarlas ‘impresiones’, utilizando esa palabra en un
sentido ligeramente inusual. Con el término ‘impresión’, pues, me refiero a todas nuestras percepciones más vivaces cuando oímos o vemos o sentimos o amamos u odiamos o deseamos. Éstas deben ser distinguidas de las ideas, que son las percepciones más débiles o menos intensas de las que tenemos conciencia una vez que reflexionamos sobre [= ‘dirigimos la mirada hacia nuestro interior sobre’] nuestras impresiones. A primera vista puede parecer que el pensamiento humano es totalmente ilimitado: no
sólo escapa a todo poder humano y a toda autoridad ·como cuando un hombre pobre
piensa en convertirse en rey de la noche a la mañana, o cuando un ciudadano ordinario
piensa en que es un rey·, sino que además no está confinado dentro de los límites de la
naturaleza y la realidad. Le es tan fácil a la imaginación formar monstruos y unir figuras
y apariencias incongruentes como le es concebir a los objetos más familiares y naturales.
Y mientras que •el cuerpo debe arrastrarse laboriosamente sobre la superficie de un solo
planeta, •el pensamiento nos puede transportar instantáneamente a las regiones más
lejanas del universo –e incluso más allá
. Lo que nunca ha sido visto u oído puede no obstante ser concebido; nada está más allá del poder del pensamiento salvo lo que implica una absoluta contradicción. Pero aunque nuestro pensamiento parece ser tan libre, cuando observamos más atentamente encontraremos que en realidad está confinado dentro de límites bastante estrechos, y que toda la potencia creativa de la mente consiste meramente en su habilidad de combinar, trasponer, agrandar o encoger los materiales que le son provistos por los sentidos y la experiencia. Cuando pensamos en una montaña dorada, lo único que hacemos es combinar dos ideas consistentes –oro y montaña– con las que ya estamos familiarizados. Podemos concebir un caballo virtuoso porque nuestros propios sentimientos nos capacitan para la virtud, y podemos unirla con la figura de un caballo, que es un animal que conocemos. En suma, todos los materiales del pensar son derivados o bien de nuestros sentidos externos o bien de nuestros sentimientos internos: todo lo que la mente y la voluntad hacen es mezclar y combinar dichos materiales. Puesto en terminología filosófica: todas nuestras ideas o percepciones endebles son copias de nuestras impresiones, o percepciones más vivaces.


























domingo, 28 de abril de 2013

martes, 2 de abril de 2013

Conceptos de realidad


¿Qué es la realidad?
Hay muchas formas de definirla porque es un término equívoco, por lo cual cualquier intento de precisión necesita una explicación.

Concepto de realidad. Diccionario filosófico de Rosental y Iudin
Es aquello que existe y se desarrolla, contiene en sí mismo su propia esencia y sus propias leyes, así como los resultados de su propia acción y desarrollo. Tal realidad es la realidad objetiva, en este sentido se distingue no sólo de todo lo aparente, imaginario y fantástico, sino, además de lo que es solamente lógico (concebido),... también se diferencia de todo lo que sólo es posible, probable, aunque aún no exista.
Realidad objetiva: todo el mundo material en su conjunto. Respecto al individuo,es todo lo que existe fuera de su conciencia y es reflejado por ella. Pero el mismo individuo, con su conciencia, es realidad objetiva respecto a otras personas.

Profesores: JUAN CARLOS YEANPLONG – JUAN CARLOS URSE :
Concepto de realidad
Nosotros entendemos por realidad todo lo que existe efectivamente. El conjunto de objetos materiales y culturales y las estructuras funcionales que los relacionan, que se oponen a nosotros y a las cuales también pertenecemos. Pero estas realidades presentan como característica identificatoria el hecho de ser procesales, de desarrollarse en el marco concreto de la historia, de estar en devenir. La realidad es lo que hubo, lo que hay y lo que habrá. Para evitar confusiones es necesario distinguir diferentes “niveles de realidad”: hay realidades psicológicas, sociales, históricas, científicas, artísticas, etc. Acorde a esto, la realidad no puede definirse exclusivamente por su carácter objetivo; mejor, diríamos que es a la vez, objetiva y subjetiva, puesto que si resulta de la aprehensión (captación) impositiva de alguna cosa externa o interna, de algo dado, es también el escenario
donde el hombre proyecta sus amplias redes de significaciones.

Teoría del conocimiento - Hessen


El fenómeno del conocimiento y los problemas contenidos en él
(Problemas gnoseológicos)

La teoría del conocimiento es una explicación e interpretación filosófica del
conocimiento humano. .. Hace falta, observar con rigor y describir con exactitud
lo que llamamos conocimiento.
Hagámoslo, tratando de aprehender los rasgos esenciales generales de este
fenómeno, mediante la autorreflexión sobre lo que vivimos cuando hablamos
del conocimiento. Este método se llama el fenomenológico, ... aspira a
aprehender la esencia general en el fenómeno concreto... lo esencial a todo
conocimiento, en qué consiste su estructura general.
Si empleamos este método, el fenómeno del conocimiento se nos presenta
en sus rasgos fundamentales de la siguiente manera:
- En el conocimiento se hallan frente a frente la conciencia y el objeto, el
sujeto y el objeto. El conocimiento se presenta como una relación entre
estos dos miembros, que permanecen en ella eternamente separados el uno
del otro. El dualismo de sujeto y objeto pertenece a la esencia del
conocimiento.
-La relación entre los dos miembros es a la vez una correlación. El sujeto sólo es
sujeto para un objeto y el objeto sólo es objeto para un sujeto. Ambos sólo son lo
que son en cuanto son para el otro.
-Pero esta correlación no es reversible. Ser sujeto es algo completamente
distinto que ser objeto. La función del sujeto consiste en aprehender el objeto, la
del objeto en ser aprehensible y aprehendido por el sujeto.
Vista desde el sujeto, esta aprehensión se presenta como una salida del sujeto
fuera de su propia esfera, una invasión en la esfera del objeto y una captura
de las propiedades de éste. El objeto no es arrastrado, empero, dentro de la
esfera del sujeto, sino que permanece trascendente a él. No en el objeto,
sino en el sujeto, cambia algo por obra de la función de conocimiento. En
el sujeto surge una cosa que contiene las propiedades del objeto, surge una
"imagen" del objeto.
Visto desde el objeto, el conocimiento se presenta como una transferencia de
las propiedades del objeto al sujeto. Al trascender del sujeto a la esfera del objeto
corresponde un trascender del objeto
a la esfera del sujeto. Ambos son sólo distintos aspectos del mismo acto. Pero en
éste tiene el objeto el predominio sobre el sujeto. El objeto es el determinante,
el sujeto el determinado. El conocimiento puede definirse, por ende, como una
determinación del sujeto por el objeto. Pero lo determinado no es el sujeto pura y
simplemente, sino tan sólo la imagen del objeto en él. Esta imagen es objetiva, en
cuanto que lleva en sí los rasgos del objeto. Siendo distinta del objeto, se halla en
cierto modo entre el sujeto y el objeto. Constituye el instrumento mediante el cual la
conciencia cognoscente aprehende su objeto.
Puesto que el conocimiento es una determinación del sujeto por el objeto, queda
dicho que el sujeto se conduce receptivamente frente al objeto. Esta receptividad
no significa, empero, pasividad. Por el contrario, puede hablarse de una actividad y
espontaneidad del sujeto en el conocimiento. Ésta no se refiere, sin embargo, al
objeto, sino a la imagen del objeto, en que la conciencia puede muy bien tener
parte, contribuyendo a engendrarla. La receptividad frente al objeto y la
espontaneidad frente a la imagen del objeto en el sujeto son perfectamente
compatibles.
Al determinar al sujeto, el objeto se muestra independiente de él,
trascendente a él. Todo conocimiento menta ("intende") un objeto, que es
independiente de la conciencia cognoscente. El carácter de trascendentes es
propio, por ende, a todos los objetos del conocimiento.

Dividimos los objetos en reales e ideales. Llamamos real a todo lo que nos es dado
en la experiencia externa o interna o se infiere de ella. Los objetos ideales se
presentan, por el contrario, como irreales, como meramente pensados.
Objetos ideales son, por ejemplo, los sujetos de la matemática, los números
y las figuras geométricas.
El sujeto y el objeto no se agotan en su ser el uno para el otro, sino que tienen
además un ser en sí. Este consiste, para el objeto, en lo que aún hay de
desconocido en él. En el sujeto reside en lo que él sea además de sujeto
cognoscente. Pues además de conocer, el sujeto siente y quiere. Así, el objeto deja
de ser objeto cuando sale de la correlación; y en este caso el sujeto sólo deja de ser
sujeto cognoscente.
El concepto de la verdad se relaciona estrechamente con la esencia del
conocimiento. Verdadero conocimiento es tan sólo el conocimiento verdadero.
Un "conocimiento falso" no es propiamente conocimiento, sino error e
ilusión. Mas ¿en qué consiste la verdad del conocimiento? Según lo dicho,
debe radicar en la concordancia de la "imagen" con el objeto. Un
conocimiento es verdadero si su contenido concuerda con el objeto mentado.
Este objeto, en cambio, no puede ser verdadero ni falso; se encuentra en
cierto modo más allá de la verdad y la falsedad. Una representación
inadecuada puede ser, por el contrario, absolutamente verdadera. Pues aunque
sea incompleta, puede ser exacta, si las notas que contiene existen realmente en el
objeto.
Pero no basta que un conocimiento sea verdadero; necesitamos poder alcanzar la
certeza de que es verdadero. Esto suscita la cuestión: ¿en qué podemos conocer si
un conocimiento es verdadero? Es la cuestión del criterio de la verdad.

Si profundizamos una vez más en la descripción del fenómeno del conocimiento
anteriormente dada, encontraremos sin dificultad que son ante todo cuatro
problemas principales los que implican los datos fenomenológicos. Hemos visto
que el conocimiento significa una relación entre un sujeto y un objeto, que
entran, por decirlo así, en contacto mutuo; el sujeto aprehende el objeto. Lo
primero que cabe preguntar es, por ende, si esta concepción de la conciencia
natural es justa, si tiene lugar realmente este contacto entre el sujeto y el objeto.
¿Puede el sujeto aprehender realmente el objeto?: Esta es la cuestión de la
posibilidad del conocimiento humano.
Tropezamos con otro problema cuando consideramos de cerca la estructura del
sujeto cognoscente.
Es ésta una estructura dualista. El hombre es un ser espiritual y sensible.
Consiguientemente, distinguimos un conocimiento espiritual y un conocimiento
sensible. La fuente del primero es la razón; la del último, la experiencia. Se pregunta
de qué fuente saca principalmente sus contenidos la conciencia cognoscente. ¿Es
la razón o la experiencia la fuente y base del conocimiento humano? Ésta es la
cuestión del origen del conocimiento.
Llegamos al verdadero problema central de la teoría del conocimiento cuando
fijamos la vista en la relación del sujeto y el objeto. En la descripción
fenomenológica, caracterizamos esta relación como una determinación del sujeto
por el objeto. Pero también cabe preguntar si esta concepción de la
conciencia natural es la justa. Como veremos más tarde, numerosos e importantes
filósofos han definido esta relación justamente en el sentido contrario. Según
ellos, la verdadera situación de hecho es justamente inversa: no es el objeto el
que determina al sujeto, sino que el sujeto determina al objeto. La conciencia
cognoscente no se conduce receptivamente frente a su objeto, sino activa y
espontáneamente. Cabe preguntar, pues, cuál de las dos interpretaciones del
fenómeno del
conocimiento es la justa. Podemos designar brevemente este problema como la
cuestión de la esencia del conocimiento humano.
....
Un último problema entró en nuestro círculo visual al término de la descripción
fenomenológica: la cuestión del criterio de la verdad. Si hay un conocimiento
verdadero, ¿en qué podemos conocer esta su verdad? ¿Cuál es el criterio que nos
dice, en el caso concreto, si un conocimiento es o no verdadero?

Piensa en las definiciones posibles del conocimiento (señalado con negrita) ¿estás de acuerdo con una de ellas, con ninguna, con las dos? fundamenta.

Explica los cuatro problemas de la teoría del conocimiento o GNOSEOLOGÍA. (Aparecen subrayados)